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Entonces serán verdaderamente monjes si viven del trabajo de sus manos (RB 48)

Es mucho lo que se hace en un monasterio, vivimos del trabajo de nuestras manos. Como todos, trabajamos para nuestro sustento y para poder ayudar a que otros lo tengan. No tenemos un campo exclusivo de trabajo lo único que nos pide san Benito es que los diversos oficios se ejerzan dentro del recinto del monasterio. Y que nada se anteponga a la Obra de Dios. Todo trabajo es lícito con tal de que el monje no deje de serlo. De ahí la insistencia en la prevalencia del ser sobre el hacer. A través de los diversos modos de subsistencia el monje y la monja debe evangelizar con su modo de obrar. Es el contenido que se da a la obra realizada lo que da valor a un trabajo, no el afán de competitividad o de lucro (afán que fustiga san Benito sin contemplaciones en el Capítulo 57 de su Regla). La primacía debe estar en Dios y en el trato íntimo con Él, sólo así nuestro hacer resplandecerá por su armonía y responsabilidad en la tarea encomendada.
Entonces serán verdaderamente monjes si viven del trabajo de sus manos (RB 48)

Repostería

La elaboración de Tartas de almendra es una tradición en la Comunidad que se remonta al S XVIII. Asímismo los Almendrados. Hacemos además Pastas de té y otros dulces. Todo ello de forma artesanal y con productos naturales. Los encargos se pueden hacer y recoger en la portería del Monasterio (c/. Antealtares,23) Puerta principal
Repostería

Confección de Ornamentos Litúrgicos

Realizamos bordados en oro y seda, confección y restauración de ornamentos litúrgicos, etc. Los encargos se pueden hacer y recoger en la portería del Monasterio. (c/. Antealtares,23, puerta principal)
Confección de Ornamentos Litúrgicos

Nada se anteponga a la Obra de Dios. (RB 43, 3)

Nuestra misión en la Iglesia es recordar a todos los bautizados la preeminencia de la oración, pues estamos convencidas que el primer compromiso misionero de cada una de nosotras es precisamente la oración. Ante todo orando se prepara el camino al Evangelio; orando se abren los corazones al misterio de Dios y se disponen los espíritus a acoger su Palabra de salvación. Es este nuestro modo más concreto de evangelizar, de apoyar y secundar la labor evangelizadora. La oración entendida como una moneda con dos caras: la celebración fiel y perseverante de la Liturgia de las Horas, la oración pública de la Iglesia, y la oración personal. Son absolutamente inseparables. El Oficio divino nos une a toda la Iglesia, nos hace sentir la catolicidad y hermosura de la unidad con todo el cuerpo eclesial. Es esta una oración objetiva que nos “descentra” de nosotros mismos. Los salmos nos van configurando y nos ayudan a hacer nuestras tantas situaciones humanas.
Nada se anteponga a la Obra de Dios. (RB 43, 3)

La Lectio divina

Una forma muy propia de la tradición monástica de orar es la “lectio divina”, la lectura orante de la Palabra de Dios, con sus “momentos” de lectura, meditación, oración y contemplación, cuya finalidad es la unión con el Señor y la obediencia de la fe en la propia vida.
La Lectio divina

Horario celebraciones

La vida de toda comunidad monástica gira en torno a la Eucaristía y al oficio divino. Desde aquí os invitamos a orar con nosotras y uniros a la Oración de la Iglesia.
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